En el ámbito educativo se define a la secuencia didáctica como todos
aquellos procedimientos instruccionales y
deliberados realizados por el docente y el estudiante dentro de la
estrategia didáctica, divididos en momentos y eventos instruccionales orientados
al desarrollo de habilidades sociales (competencias) sobre la base en las
reflexiones metacognitivas.
Sin
embargo, existe una variedad de visiones, por parte de los estudiosos del hecho
educativo, en cuanto a los procedimientos esenciales de la secuencia didáctica;
es decir, los momentos, los eventos instruccionales y a las variables donde se
den los encuentros pedagógicos.
Para
Díaz y Hernández, las principales estrategias para la enseñanza que se
evidencian en una secuencia didáctica pueden ser:
Pre-instruccionales,
preparan y alertan al estudiante en relación con qué y cómo se va a aprender.
Algunas estrategias típicas son los objetivos, ordenadores previos, agendas de
trabajo.
Co-instruccionales,
apoyan los contenidos curriculares durante el proceso mismo de enseñanza,
cubren funciones como las siguientes: detección de la información principal;
conceptualización de contenidos y mantenimiento de la atención y motivación.
Aquí pueden incluirse estrategias como: ilustraciones, redes semánticas, mapas
conceptuales y analogías, entre otras.
Post-instruccionales, se
presentan después del contenido que se ha de aprender, permiten al estudiante
formar una visión sintética, integradora e incluso crítica del material. En
otros casos le permiten valorar su propio aprendizaje. Algunas de estas
estrategias son: resúmenes finales, redes semánticas, cuadros sinópticos y
cuadros comparativos, mesa redonda, foro, debate, entre otras.
Por
otra parte, Smith y Ragan, afirman que otra forma de realizar la
secuencia didáctica, puede ser desarrollada a partir de cuatro etapas de actividad
educativa: inicio, desarrollo, cierre y evaluación.
De
esta manera, las estrategias docentes, podrían clasificarse de acuerdo al
momento de uso y su presentación en la secuencia didáctica: de inicio, de
desarrollo, de cierre y de evaluación.
El
momento
de inicio busca la orientación preliminar o introducción, ayuda al
docente a preparar a los estudiantes para lo que se va a enseñar. Tiene como
propósito aclarar los fines de la actividad utilizando los conocimientos y la
habilidad de los estudiantes para que participen. Para ello pueden utilizarse
estrategias como las siguientes: presentar información nueva, sorprendente,
incongruente con los conocimientos previos del estudiante, planear o suscitar
problemas, describir la secuencia de la tarea a realizar, relacionar el
contenido con las experiencias previas del estudiante.
El
momento
de desarrollo se caracteriza por aquellas estrategias utilizadas por el
docente a la hora de ejecutar la actividad a la que ha dado apertura. En
relación con la forma de realizar la actividad y el contexto de la clase se
puede organizar la actividad en grupos cooperativos, la evaluación individual
dependerá de los resultados grupales, dar el máximo de opciones posibles de
actuación para facilitar la percepción de autonomía, orientar la atención del
estudiante más hacia el proceso de solución que hacia el resultado.
En
el momento
de cierre se emplean estrategias utilizadas por el docente para
finalizar la actividad que se ha desarrollado, asegurando que se ha logrado un
aprendizaje significativo. Se logra un cierre cuando los propósitos y
principios fundamentales de la actividad se consideran aprendidos de manera tal
que sea posible relacionar el nuevo conocimiento con el que ya se poseía. Las
estrategias de cierre promueven la discusión y reflexión colectiva, buscan la
forma que los estudiantes realicen de alguna manera, una representación que les
ayude a recordar el proceso seguido.
Estas estrategias deben orientar la
atención de los estudiantes hacia la tarea, informando sobre lo correcto o
incorrecto del resultado, promover de manera explícita la adquisición del
aprendizaje, atribuyendo los resultados a causas percibidas como internas,
modificables y controlables.
Por
último, el momento de evaluación, el cual concibe la evaluación como un proceso
que supervisa la instrucción, la misma no se ubica en ningún momento instruccional
en particular, pues se entiende que el monitoreo y la retroalimentación, con
fines instruccionales son constantes. En este contexto, se entiende el
monitoreo como el proceso de chequeo permanente de la actividad del estudiante
para obtener evidencias de su progreso en el aprendizaje y la retroalimentación
como la información oportuna para el estudiante sobre su desempeño, con miras a
que mejore su ejecución futura. Por otra parte, el diagnóstico es una actividad
esencial para la planificación eficaz de la instrucción, así como para
evidenciar los cambios producto del aprendizaje adquirido por los estudiantes.
Para funciones de ampliación de las técnicas didácticas a emplearse en los momentos adecuados de la secuencia didáctica, se invita a la revisión del compendio de estrategias didácticas en el siguiente link
http://www.itesca.edu.mx/documentos/desarrollo_academico/compendio_de_estrategias_didacticas.pdf y la visualización del siguiente video para mayor comprensión
Para funciones de ampliación de las técnicas didácticas a emplearse en los momentos adecuados de la secuencia didáctica, se invita a la revisión del compendio de estrategias didácticas en el siguiente link
http://www.itesca.edu.mx/documentos/desarrollo_academico/compendio_de_estrategias_didacticas.pdf y la visualización del siguiente video para mayor comprensión

